Huelga japonesa

14 de noviembre de 2012. Los sindicatos mayoritarios convocan una huelga general para protestar contra la pésima situación de la economía: prima de riesgo que jamás saldrá de los 400, unos intereses de la deuda pública que están más altos que mis deseos platónicos hacia Mechi Lambre, el cierre de muchas empresas emblemáticas (no hay que irse lejos de la región para encontrar este problema, mirad Geacam y Muebles de Talavera), unos recortes que han llegado también a la TDT, el atraso del país (bueno, esa razón la he puesto yo, ¡estoy harto de que no digitalicen la radio!),... en fin, la crisis en general. 

Hoy escribo desde el Alfonso VIII en la clase de mi hermano y con solo dos profesores presentes: Alicia en francés (se dio clase normal) y Piedad en economía (se dio clase normal). He aprovechado las horas sin profesor para expresar mi apoyo a la huelga. ¿Cómo apoyo la huelga? Fácil: con un marcado carácter japonés. 

En esta huelga japonesa he aprovechado las horas sin profesor (que han superado a las clases normales) para avanzar mucho en el trabajo de historia de España, paralizado desde hace un par de fines de semana, y reanudado por fin desde el lunes pasado. Para ello, estuve con el trabajo y un móvil con auriculares ofreciéndome música en castellano, inglés, italiano y japonés desde los 80 hasta hoy, de 8:30 a 9:25, de 10:20 a 10:35 y de 11:30 a 13:35 (contando el recreo). 

Mi idea es que esta huelga japonesa siga a las 15 con la comida, en la que alternaré Violetta (opción personal y de las pocas formas de obsesión actualmente en mi vida junto con Gandía Shore) y La que se avecina (opción de mis padres en la que la mar estará siempre fresquíbiris y Antonio Recio, mayorista, no limpia pescado). Le seguirá una lectura de todos los temas y exámenes próximos y la conclusión el trabajo de historia, mientras alterno el final del episodio de Violetta y la programación de Neox (de nuevo una automática con cambios de parrilla y cabeceras cada dos por tres). A las 18:00, dos chicas valencianas bastante encantadoras me ayudarán con el examen de economía del viernes, para a las 19 ensayar la obra de navidad. A las 20 mi padre se unirá a la huelga japonesa con sevillanas hasta las 22. Mi huelga terminará con mi habitual ración de Violetta, que está hoy interesante (¡primero que dejen de molestar a Ludmila, y después que deje Gregorio de molestar a Tomás, y que vuelva el estilismo gótico de Camila -que me enamoró y me impulsó a ver la serie-!).

Sí, sé que no es una huelga, pero la estoy siguiendo como la siguen en Japón (y seguro que la mayoría cantantes preferidas de mi hermano): trabajando el doble y siguiendo pautas.

Me despido diciendo que para los lectores conquenses, Voces de Cuenca nos ofrece la actividad tuitera del día: comentar la huelga con el hagstag #cuenca14N.

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